Siempre me interesó el arte pero nunca me había expresado artísticamente. Estudié Psicología y me dediqué a la docencia hasta que un día quise hacer algo distinto, encontrar una forma de expresión emocional más íntima a través del dibujo y la pintura. En esa búsqueda conocí a mi maestra y gran artista Balus Zaga, gracias a ella logré encontrar una hermosa vocación que no conocía. Con el tiempo, y sin darme cuenta descubrí algo fascinante, pintar se transformó en una necesidad, mi cable a tierra, una actividad tan placentera y lúdica que ya no puedo dejar de hacer.